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Proyecto de colaboración para los niños más desfavorecidos: Alimentar el cuerpo, alimentar la mente

En un intento de mejorar el acceso a la atención de la salud, la nutrición y la educación para los niños más desfavorecidos del mundo, UNESCO, UNICEF y el sector privado ponen en marcha un proyecto de colaboración de tres años, denominado “Alimentar el cuerpo, alimentar la mente”.

La intención es mejorar el bienestar de los niños mediante programas de salud y nutrición en las escuelas, ampliar el acceso a los programas de cuidado y educación en la primera infancia, aumentar la tasa de matriculación escolar de las niñas y crear entornos escolares propicios para el aprendizaje. Está previsto que la colaboración comience en Haití, Mozambique, Níger y Pakistán.
Según la Directora General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Irina Bokova, la educación, la salud y el bienestar son las bases de la resiliencia, es decir, la capacidad que tiene el ser humano de sobreponerse a los traumas y dolores emocionales, tema principal del pasado Foro Económico Mundial celebrado en Davos, en el que participaron más de 2.500 personas, entre ellas unos 50 jefes de estado y de gobierno.
Al pedir un “gran empujón” de los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado para cumplir los compromisos asumidos en 2.000, Irina Bokova subrayó que “para que se produzca un avance significativo, el acceso, la calidad y la equidad han de estar al mismo nivel», destacando la necesidad de crear sinergias entre la educación y la salud.
La Directora General de UNESCO afirmó que «el alivio de la pobreza, la reducción de las desigualdades y la protección de nuestro planeta deben ser el núcleo de una agenda para el desarrollo valiente y ambiciosa».
“El dinamismo con resiliencia, consiste en adaptarse a un entorno muy frágil e incierto y en tener capacidad de visión y actuar con valentía”. “Para lograrlo, las personas han de estar en condiciones de decidir y moldear su futuro. La educación dota a las personas y las comunidades del conocimiento y las aptitudes que necesitan para mejorar su vida. La cultura encierra el potencial de hacer que nuestras sociedades sean más resilientes y prósperas. La igualdad entre los hombres y las mujeres las hace más justas e integradoras. Es fundamental fortalecer los lazos entre la ciencia y las políticas para aprovechar la innovación y hacer frente a los desafíos, ya sean de índole ambiental, social o económica. Tenemos que unirnos en torno a los derechos fundamentales y las fuerzas impulsoras del desarrollo, en un espíritu de ciudadanía y colaboración mundial”. Comentó Irina Bokova.
Fuente: UNESCO