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Solución española a la basura espacial

 


El Profesor Richard Crowther, especialista británico en basura espacial e ingeniero en jefe de la Agencia Espacial del Reino Unido, en 1994 definió a la basura espacial como «todo objeto creado por el hombre que ha sido inyectado en órbita y que, ni en este momento, ni en un futuro previsible, tendrá algún propósito útil»

Y a esto se suma que la cantidad de basura espacial está alcanzando límites críticos, según un estudio de científicos del Consejo Nacional de Investigaciones de Estados Unidos. En un informe remitido a la NASA, los autores de la investigación advierten de que la cantidad de desperdicios espaciales puede provocar graves accidentes en la órbita de nuestro planeta.

Uno de estas basuras espaciales que navega sin control, es el satélite Envisat, construido por la Agencia Espacial Europea. “Ahora mismo Envisat está descargado de baterías. Se ha perdido toda capacidad de maniobra y existe una preocupación en la Agencia Espacial Europea. Se le vigila, se le observa. Pero si ocurre algo con él, va a ser un horror. Y si llega a bajar a la Tierra, tal vez dentro de 200 años, cuando ya no estemos nosotros, habrá que escapar”, explica a El Confidencial el físico e ingeniero aeronáutico Juan Ramón Sanmartín Losada, que actualmente dirige BETs, un proyecto de investigación financiado por la Unión Europea, en su Programa Marco FP7/Space, que plantea una solución preventiva para el 'deorbitado' de la basura espacial.

Antes de que se conociesen los peligros de la acumulación de basura espacial, podría estar justificado; pero lo preocupante es que ni siquiera los más recientes lanzamientos de satélites incorporan sistemas para 'deorbitar' de forma controlada un vehículo espacial al final de su vida útil. Sencillamente, no es rentable.

“Cada vez hay más países que lanzan satélites, pero nadie se preocupa de bajarlos”, apunta el profesor de ciencia espacial Losada. 

“Una opción es ir a por la basura espacial y bajarla. Se puede hacer en situaciones puntuales, pero tendría que ser una nave muy grande. La rentabilidad de estos sistemas es dudosa. Nosotros proponemos un método muy efectivo, económico y estadísticamente seguro”, señala a El Confidencial Francisco García de Quirós, Director Técnico de Emxys.

La solución preventiva que plantea el proyecto BETs consiste en una técnica denominada "amarras electrodinámicas". Se basa en un cable o una cinta ('tether') que se despliega desde el propio satélite. A través de la corriente que lo recorre, y utilizando al mismo tiempo el campo magnético terrestre y las propiedades del plasma que rodea al satélite, se produce una fuerza capaz de frenar y desplazar de una órbita a otra el vehículo espacial al final de su vida útil. Todo ello sin consumo de propelentes (sustancias que se usan para propulsar cohetes) ni gasto de potencia.

Además de la dirección del proyecto a cargo de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), varias empresas españolas están implicadas en el desarrollo del sistema. Concretamente, la compañía vasca Tecnalia, encargada de la construcción de la cinta, y la firma Emxys, con sede en Elche, encargada de los sistemas eléctricos.

El problema surge cuando a la institución encargada de un lanzamiento “se le explica que el 30% del peso de un satélite es una masa inútil, un sistema que no se va a utilizar hasta dentro de 8 años, cuando el satélite se extinga. Claro, eso no les gusta” “Ahora mismo estamos buscando el soporte de un centro grande para hacer una demostración real", concluye el profesor Losada.

Según datos oficiales, se calcula que hay unas 100 toneladas y más de 50.000 objetos de origen humano flotando alrededor de la Tierra.

Fuente: El Confidencial

Ilustración: Recreación artística difundida por la Agencia Espacial Europea que muestra los fragmentos de basura espacial en la órbita de la Tierra.

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