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Estudios para evitar que las aves choquen contra las aspas de los aerogeneradores.

 

Un grupo de científicos españoles ha encontrado la manera de evitar que los parques eólicos sean peligrosos para las aves, en concreto para los buitres. 

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, La Estación Biológica de Doñana, y la Fundación Migres son promotores de tal estudio. Para ello, los científicos hicieron pruebas en un túnel de viento, imitando la orografía de cada zona y simulando las corrientes del aire. Después, grabaron el comportamiento de los buitres en un campo eólico real.

El estudio, liderado por Figuel Ferrer, servirá para posicionar los aerogeneradores de tal forma que no sea peligros para las grandes aves, que vuelan, fundamentalmente, dejándose llevar por las corrientes térmicas. Miguel Ferrer habla de "puntos muertos". En los 20 parques eólicos de la zona del estrecho de Gibraltar que formaron parte del estudio, llegaba a haber una media de 1,33 aves muertas por molino y año. "Pero estos datos son engañosos, porque la mayoría de las colisiones se producen en los mismos molinos" afirma Ferrer.

Unos 170 buitres leonados morían por esta causa al año en la zona. Con este estudio se ha comprobado que los molinos que son realmente peligrosos para las aves en los parques eólicos son los aerogeneradores que están mal orientados

El equipo de científicos españoles presentaron el estudio también en el Congreso Nacional de Energía Eólica y Vida Salvaje celebrado en Denver, Estados Unidos, despertando gran interés entre los más de 500 científicos presentes.

El objetivo de todo el estudio es influir en la construcción de parques futuros, y reubicar los aerogeneradores mal situados en los parques existentes: "el estudio de impacto ambiental no debería hacerse de todo el parque, sino molino a molino", asegura Ferrer.

Ya se han realizado experimentos para reducir la mortalidad en los puntos negros de varios parque eólicos, como la instalación de un sistema de vigilancia que hace que el molino se apague cuando se acerca un animal. En Tarifa la mortalidad cayó un 65% y solo impactó a la producción de energía en un 0,007%.

Fotografía: sekano.es

 

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