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Desafíos para salvar los bosques

nuevos retos para salvar los bosques

Las áreas forestales se encuentran hoy en un punto crítico, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO). Presentamos unas claves que nos pueden ayudar a entender cómo se puede revertir la situación.

En una entrevista para BBC Mundo, Eduardo Rojas, director del Departamento de Bosques de la FAO, comenta una serie de puntos importantes para entender cómo se puede abordar la pérdida de los bosques.

Cambio climático

"La lucha contra el cambio climático determinará directamente el futuro de los bosques". Para Rojas, es fundamental avanzar en un acuerdo con compromisos concretos en un plazo de 10 a 20 años respecto de las conocidas "3R":
    •    Reducción de emisiones fósiles y su remplazo por energías alternativas.
    •    Reducción del consumo energético.
    •    Restauración de la vegetación forestal, parando la deforestación.

La deforestación en América Latina
La deforestación es el principal enemigo de los bosques en Latinoamérica. "En Latinoamérica, la agricultura ha sido la deforestadora número uno, ha sido muy rentable en términos económicos y de exportaciones", comenta Eduardo Rojas. "Entonces, es un poco difícil controlar un sector que estaba permitiendo equilibrar la balanza de pagos de muchos países", continúa.

México y Centroamérica "han alcanzado una situación de estabilidad, después de una época bastante deforestadora". Y en Sudamérica, Brasil, país que estuvo en la mira por su política forestal, "ha reducido un 80% su deforestación", según los últimos resultados quinquenales de la FAO de 2010. "Estamos esperando los datos a 2015", dice Rojas.

Chile y Uruguay están apostando por modelos de bosques plantados, mientras Argentina y Colombia tienen estadísticas cercanas a la media.

El papel de los políticos
La voluntad política es una de las principales trabas para recuperar los bosques y de la cual depende en gran medida la supervivencia de los mismos.

Por ejemplo, Asia. La devolución de la gestión a las comunidades locales ha sido muy positiva en Asia. Según el director, en Asia ha habido una voluntad política decisiva para parar la deforestación y recuperar los bosques que no sólo se quedó en palabra: han puesto los medios correspondientes.

Asia es el continente que "ha dado la vuelta a la deforestación. Ya no deforesta, al contrario está plantando bosques, con algunas excepciones en el sudeste asiático", explica Rojas. "Es el continente donde más ha subido la riqueza, con una población inmensa y aun así fue capaz de dar la vuelta de una deforestación moderada a una reforestación muy intensa".

"Los casos más exitosos –China y Vietnam– provienen de regímenes políticos comunistas, donde había un Estado bastante eficaz y las políticas se pueden imponer de arriba a abajo", dice Rojas. Esta voluntad no ha existido en continentes como África y Latinoamérica

El valor de las comunidades locales
Una de las medidas mejor evaluadas por la FAO ha sido la devolución de derechos de gestión a las comunidades locales. "Esto ha dado resultados impresionantes", asegura Rojas, desde Filipinas hasta Nepal.

Uno de los ejemplos emblema ha sido India. "Un país con una población muy densa, ha logrado parar la deforestación, logrando incluso modestas recuperaciones de bosque", cuenta el director, quien asegura que las comunidades han sabido aprovechar y administrar muy bien los recursos que les han sido entregados.

El clima mediterráneo
"El clima mediterráneo es una excepción en el mundo. Casi anecdótico", asegura Rojas, "Pero está cambiando". Y el resultado puede ser "catastrófico", según el director del Departamento de Bosques de la FAO.

Según el primer estudio sobre bosques mediterráneos, dado a conocer en el marco del primer Día Internacional de los Bosques, la temperatura de la zona aumentó en un grado durante el siglo XX y las lluvias disminuyeron un 20%. "Las lluvias ya son cortas, son lluvias de invierno y traspasar el largo verano cesariano se hace cada vez más difícil".

"El tema forestal muy importante para las zonas rurales en Marruecos, Mauritania, Túnez o la propia Siria cuando salga de la guerra, ya que la gente no vive en el desierto, sino en estas zonas".

Para fines del siglo XXI, se espera que la zona experimente un incremento de dos grados en la temperatura.
Además ya se está viendo una reducción importante de la pluviometría, especialmente en zonas cercanas al desierto. "En estas zonas, la vegetación, agricultura y bosques son cada vez más difíciles", concluye Rojas.

Fuente: BBC
Fotografía: Telegraph.com.uk

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